
Fotografía: Eliana Alvarado
por Artemisa Meneses
Cuando tuve en mis manos el poemario Liebre, lo primero que sentí fue una enorme cercanía.
Cada texto tiene algo que me toca, que me hace sentir y, además, me hacen sonreír. La lectura de cada uno de los poemas aquí contenidos, es un gozo, los disfruté todos y cada uno de ellos de manera diferente.
Leer este poemario me permitió conocer un poco más a Yoli, con esa voz que, a lo largo de los años, ha sabido mirar la vida con ternura.
Sus palabras no buscan impresionar, buscan conectar, y lo logran, porque hablan desde lo más humano: la rutina, el paso del tiempo, el amor, la memoria, y los sueños.
Hay en este poemario una delicada mezcla de reflexión y emoción, poesía en lo cotidiano.
Uno siente, al leerlo, que detrás de cada línea hay una invitación a mirar de nuevo lo que a veces damos por sentado: la vida misma.
Me conmovió descubrir cómo, con palabras sencillas, Yolanda Sánchez ilumina lo que somos: seres que sienten, que recuerdan, que aún se asombran.
Por eso, esta plaket no solo se lee, se siente.
Y si me permiten, comparto de entre sus textos uno donde la emoción queda a flor de piel, uno inspirado en un texto de León Chávez Texteiro, que comienza con una pregunta que parece simple:
¿Y si la dejo apagada hoy? – pensó de pronto.
A veces creo que la rutina nos va borrando, desconfigurándonos, eliminándonos.
Nos programa para tareas repetitivas, se activa el teclado predictivo de nuestros días.
Despertar, alistarte, trabajar, comer, cenar, dormir, repetir…infinitamente.
Para algunos puede ser una bendición, para otros una terrible tempestad.
Sugiero que busquemos chispazos de luz, de pronto también de oscuridad.
Tratar de iluminar con pequeños destellos nuestros días.
Los años avanzan, nosotros con ellos. En el mejor de los casos con algunas pinceladas de colores y emociones…porque les tengo una gran noticia:
¡ESTAMOS VIVOS!
Me encanta que el tono en como expresa, no se queda en la queja: invita a rebelarse contra esa inercia cotidiana, a buscar destellos, a iluminar la vida con momentos de LUZ A PESAR DE LA OSCURIDAD.
Es un placer, Yoli acompañarte en esta presentación, mi compañera entrañable con quien comparto recuerdos de hace ya más de veinte años.
Gracias Yoli por recordarnos, a través de este poemario, que, en la vida, incluso en su rutina: ¡DEBEMOS SENTIRNOS VIVOS!
*Texto leído en la presentación de Liebre





Deja un comentario