—por Omar Gámez Navo

Me encontré unas notas que escribí estando en un concierto del Tropicalísimo Apache en el Hipódromo de Hermosillo, mismo que se llevó a cabo el día sábado 22 de marzo de 2025. Ya llovió, pero hay que documentar el asunto. El baile lo abren los mitos convertidos hoy en leyendas: los siempre vigentes hidroprietos rockanroleros de los Apson. Popeye, por eso estamos como estamos, háganse a un lado y por supuesto n la pieza de fue un café, otras baladitas y de amor. Pero definitivamente las rolas prendidas de los Apson fueron las que rifaron por el hecho de hacer bailar a los asistentes.

Mi Nana estaba cantando con mucho sentimiento. No la había visto; hasta que Laura me dio un amistoso codazo en las costillas para que viera a mi Nana bailando solita, a gusto, coreando a nuestros héroes del rock, oriundos del meritito Charco, con dos de sus fundadores originales tocando hasta hoy en día: Don Lichi García y Pancho Durazo, sax y tambores respectivamente. Los Apson empezaron su carrera dos años después de que nació el rock en el mundo. ¿Dudan que la fuente de la juventud sea el rockanroll? Soy un discapacitado del patiritmo, pero me lancé a bailar media rola con mi Nana, quise una cucharadita de su felicidad.

Desde Tamaulipas hasta el desierto…

La segunda tanda estuvo a cargo del ritmo súper guapachoso y tropical del grupo del entrañable Fito Olivares (Tamaulipas, 1947-2023). La mera cumbancha, precursores de la cumbia rebajadita, así lentona como su gran éxito de agüita de melón y se me sube el colesterol. Los vientos del sax y las trompetas del grupo de Fito son un poema. Un showsón estos batos.

No es muy común acá en Sonora que grupos como estos tengan coristas en trajes de rumberas, ellos traen tres. Pero eso sí, garantía de baile. El respetable VIP y nosotros en la galería seguíamos con los pasos que proponen hacer a través de la rola de Juana la Cubana y otras que hicieran éxito los lidereados por Fito: La Gallinita, el Colesterol y las demás. Por allá en 1987 la radio local del Valle del Mayo nos enseñó a este grupo tropical. Ahí andaban cantando sus rolas la plebada. Incluso, algunos grupos como la Brissa, de Estación Corral y Tormenta Tropical de Navojoa grabaron rolas que Fito Olivares y la Pura Sabrosura hiciera famosas. Las tropicalizaron, pues. Pero fue buen resultado.

Buen tino de los Apaches de haber invitado a estos herederos de Rodolfo Olivares. Seguro ellos fueron ¿quién más?

¡Aaaaaappaaaacheeeee!

Por fin llegan los del Tropicalísimo Apache, estos batos que tienen una inconfundible primera voz (¡Ejejejejejejé! Todos en algún momento de nuestras vidas hemos querido emular este grito del gran Arturo Ortiz, el Apache Mayor). Algo muy difícil de lograr, para los grupos de cualquier género, es un ritmo propio y singular. Me parece que el Apache lo logró desde sus inicios. Y pensar que los del Apache solo querían un grupo para tocar en bodas, quinceaños y bautizos.

No lo digo yo, es por todos sabido: Los del Apache todo hacen bien. Por ejemplo, tienen una colección de baladas que se han quedado ya como clásicos; o los covers de canciones setenteras o noventeras. Las baladas, las baladas que tocan, muchas de su autoría son una delicia para bailarlas pegaditas. Se arriesgan y se dan licencias en lo absoluto improvisadas ¿Han escuchado los requinteos rockers que se avientan en vivo? Ufa.

Y ahí estaba el Tropicalísimo Apache, tocando con una sinfónica. Debo aceptarlo: se me hace que la sinfónica no funcionó tanto. Se la tragó el Apache. Y bueno, no hay problema, alguien me contó que armaron ese combo solo para el concierto. Otra cosa hubiera sido que se hubiera animado una sinfónica conocida y que se hubiera opacado, o tal vez no hubiera sucedido eso. Solo al principio de las rolas era que lograba escucharse tímidamente la sinfo. Cuando entraban los instrumentos de los de la Comarca Lagunera se venía abajo el volumen sinfónico. Ni modos… Por lo demás uta, conciertazo. ¡Rolotas!

El Apache es de esos grupos que te dejan de buen un humor después de tres días después de haber asistido a un baile de ellos. Eso no cualquiera. Y se hizo el bailongo en todo el hipódromo. La verdad es que creí que habría un lleno total. No fue así, pero mejor. Me gusta el resultado de la ecuación esa que nos arroja el adagio de “mucho para que disfruten pocos”. Debo confesar que he ido a los bailes del Apache, no sé, en Etchojoa, la Unión (Huatabampo) La Expogan, Cananea y hasta la vez más reciente con este experimento sinfónico un tanto fallido y moderadamente funcional. Debo decir que solo la mitad del concierto los acompañó la sinfo. ¿Estrategia? ¿Ahí mismo se decidió que ya no más? No lo sé, pero de que se puso bueno el traka traka, así lo fue. Para estar en onda ¿Cómo se escucharía un Apache Unplugged? El Apache nunca decepciona, a menos que se vaya la luz y jamás eso será su culpa.

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