
por L. Carlos Sánchez
Se escribe de lo que se ama o de lo que duele. La felicidad implícita. ¿Quién dice que la nostalgia es solo desolación?
Hay un camino inevitable en nuestras vidas: la recordación. De eso precisamente nos cuenta Rancho Viejo (MAMBOROCK 2026) ópera prima de Siria Montijo Gracia, quien habilidosa para los números y las palabras, hace un recuento de lo que la tierra da.
Hay quienes dicen que el apellido de Siria debería ser Nostalgia, también agregaría que Entraña le vendría perfecto. Solo hace falta abrir las páginas del libro de marras para treparse a lo más alto de la loma y mirar lo que acontece en el tiempo de esa región que se desplaza desde la garganta hacia los latidos en la punta de los dedos. La autora, escribe y describe el desfile de personas, personajes e imágenes del rancho que fue y sigue siendo.
Debo decir ahora que hay una historia que me desgarra los ojos, la de ese niño que luego se convirtió en hombre y su vida a partir de un milagro. La narración de Siria, como en todos los otros textos, es sin prisa y con prudencia, con el deseo de entregarnos los más mínimo detalles, como si sobre su regazo pusiera el rebozo y nos dijeran: “vengan que les voy a narrar”. Cacuico de mi corazón.
Es un volver y devolverle a la familia, a los vecinos, al lugar de origen, toda esa ofrenda de paz y aventuras consuetudinarias con las que crecieron los chamacos y las muchachas, el homenaje implícito a la madre y al padre, al abuelo, a la vaca verde que de tan verde se quedó impresa en la pupila para siempre. Es un aullido de coyote, el mugir de la vaca, el polvo y la leche partida en quesos. Hay una ardilla en la punta de la Sierra Huérfana.
Hay el verso y hay la prosa, la indagación de los géneros de manera natural, porque cuando la palabra urge acomodarse para decir, la forma y el estilo se impregna a borbotones. Y por ahí las líneas cargadas de metáforas, una y otra vez para enaltecer la existencia de la hermana que vive ahora dentro del pecho de un colibrí. En las flores del campo.
Ganas dan de agarrar monte a trote de caballo, acomodar la frente en su crin y recorrer a manera de reconstrucción cada una de las historias contenidas en Rancho Viejo.
Dicen los díceres, que Siria Montijo Gracia renace dentro de los libros, cargada de proyectos. Que algún día, no muy lejano, al pueblo que la vio nacer, le lloverán páginas de nuevo, desde su autoría, por supuesto.




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